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Domingo, 17 Noviembre 2019

 

  
  

Convocado a exponer en la ciudad de Villa María por la Jornada de Sanidad Animal, el especialista Alejandro Abdala del INTA Rafaela trazó las líneas principales sobre tripanosomiasis, un patógeno de creciente amenaza en rodeos ganaderos. El médico veterinario Marcelo Martínez Pería es el alma pater de un evento que, en su tercera edición, ya integra la agenda de la producción ganadera y de los especialistas que colaboran en este segmento. Y las temáticas que convocaron a estas Jornadas sobre Sanidad Animal en la ciudad de Villa María, provincia de Córdoba.in

 

“Siempre buscamos integrar en nuestros encuentros temáticas que tienen que ver con la actualidad de nuestra profesión, referida a enfermedades y la prevención de esas patogenias. De las enfermedades que nos ocupamos hoy no tenían el peso y la visibilidad en encuentros anteriores y están relacionados en su mayoría con la intensificación en los sistemas de producción lechera”, señala Martínez Pería en diálogo con TodoAgro.

 

En la Jornada de Sanidad Bovina, la problemática de la tripanosomiasis bovina fue abordada por Alejandro Abdala, responsable del Inta Rafaela, quien desde hace algunos años lleva adelante las investigaciones y dignóstico sobre esta enfermedad en la región central del país.

 

“Si bien fue reconocida en nuestro país hace unos 12 años, la tripanosomiasis es una enfermedad considerada nueva. Ocurre que los primeros datos sobre su aparición se dan en zona de cría, en la provincia de Formosa, y en los últimos dos o tres años se hizo presente en la zona central, más precisamente en la zona tambera de los departamentos Las Colonias y Castellanos en Santa Fe. Se manifestaron en episodios importantes, con pérdidas importantes en la producción lechera, en abortos, descarte de vacas y muertes”, describió el especialista al ser entrevistado por TodoAgro.

 

Vigilancia y buena sanidad para evitar su propagación


La tripanosomiasis está producida por un tripanosoma que no afecta al hombre pero sí a los rumiantes y tine una motilidad entre las células de la sangre, que posibilita reconocerlo en frotis frescos de sangre cuando alcanza parasitemias elevadas.

 

El T. vivax se multiplica por división binaria en el sitio de la picadura y luego desde allí viaja por capilares linfáticos a los nódulos linfáticos y al torrente sanguíneo donde continúa su ciclo de multiplicación, produciendo anemia y afectando órganos como el bazo, hígado, pulmón, cerebro, corazón e intestino. Los daños que causa se deben a la utilización de nutrientes del hospedador y a la producción se sustancias tóxicas liberadas por el parásito.

 

El bovino con parásitos circulando en sangre es fuente de contagio para otros animales susceptibles, en caso de que poblaciones abundantes de tábanos y moscas bravas se encuentren en el medio ambiente. El hombre puede también ser responsable de su transmisión a través de tareas que vehiculicen sangre entre animales como sangrado, vacunaciones, descorne, y otras maniobras zootécnicas, realizadas sin las debidas normas de higiene.

 

“Se trata de una enfermedad que se instaló en casi todo el Cono sur y Argentina mantuvo un status sanitario que ahora cede ante la difusión en rodeos de la zona central”, cuenta Abdala.

 

-¿Cómo se realiza la detección de este agente patógeno?


-Es una de las dificultades. Se detecta a partir de analizar muestras de sangre, con anticoagulante y se observa en laboratorio con microscopía común, se mide y se hace el diagnóstico. Hay otra técnica que es PCR, se detecta el adn del parásito pero no es una estrategia para realizar en masa. La vaca es una portador asintomático con lo que impide saber cuál es el grado de compromiso que tiene el rodeo. Solo detectamos la ocurrencia cuando reconocemos un brote.

 

-Y a partir de allí, ¿cómo se actúa?


- Lo primera que deberían hacer los colegas es reconocer los síntomas y detectar la enfermedad. Hay medicina disponible para esta parasitosis. Es común confundirla con anaplasmosis. Comparte el área de garrapata pero la excede y sus factores hematófagos son básicamente el tábano y la mosca brava.

 

Entre los indicios para su detección hay que prestar atención a varios elementos observables. A veces cursa con abortos, decaimiento y baja producción, anemia y a veces muertes súbitas, hinchazón de ganglios, edemas y diarreas.


“Creo que los profesionales deben estar atentos a este tipo de aborto producido por esta tripia: el aborto se produce en el tercer tercio del embarazo y no da paso a la lactancia. El flagelo es tan nocivo que produce un impacto en el aparto inmunológico del animal. Y a veces es difícil reponer la sanidad del animal a pesar de tratarlo”, da cuenta el investigador.

 

Fuente.- http://www.todoagro.com.ar

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