Por Rodrigo Cabot, Gerente de I+D – Ecosistemas Global
Durante años, la transformación digital se entendió como digitalizar procesos que antes eran presenciales o telefónicos: abrir una cuenta, emitir una póliza, pagar un servicio, iniciar un trámite, hacer un reclamo. Esa etapa — la transformación transaccional — fue imprescindible: ordenó operaciones, automatizó flujos, redujo costos y llevó servicios a escala. Pero hoy, frente a un cliente que vive en modo chat, que espera respuestas inmediatas y no tolera fricciones ni repeticiones, el paradigma transaccional empieza a quedar corto. La nueva frontera ya no se mide por la cantidad de pantallas o formularios, sino por algo más concreto: la capacidad de resolver una necesidad a través de una conversación.
Llamarlo “conversacional” no es una moda. Es el resultado de tres fuerzas que confluyen: un cambio cultural (mensajería y voz como interfaz cotidiana), la madurez de tecnologías de IA —incluida la IA generativa— y la presión del negocio por mejorar eficiencia operativa sin sacrificar experiencia. En ese contexto, IDC proyecta que el gasto mundial en Transformación Digital alcanzará casi USD 4 billones en 2027 (Businesswire). Y, en atención al cliente, McKinsey estima que la IA generativa puede aportar un valor equivalente a 30%–45% del costo actual de la función, elevando productividad y acelerando tiempos de respuesta.
Una transformación conversacional real no se trata de “sumar un chatbot”. Se trata de rediseñar la relación con el usuario para que el diálogo sea el punto de entrada a procesos del negocio, con contexto y capacidad de acción. En el modelo transaccional, el usuario se adapta al sistema: busca opciones, sigue pasos, completa campos, confirma. En el modelo conversacional, el sistema se adapta al usuario: entiende la intención, pregunta lo necesario, reconoce el historial y propone el siguiente paso. La diferencia decisiva es que una conversación madura no solo informa: resuelve.
Para que eso ocurra, hay tres condiciones que suelen subestimarse. La primera es el contexto: conocer al cliente, su historial, el estado del caso, el producto y las reglas que aplican. La segunda es la integración: conectar la conversación con CRM, ERP, core, catálogos, inventarios, pagos y sistemas de tickets. La tercera es el gobierno: operar con permisos, auditoría, trazabilidad, seguridad y control de riesgo. Sin estas bases, la conversación puede lucir bien en una demo, pero volverse frágil en producción.
En la práctica, se observa una evolución en tres niveles. Nivel 1: conversación informativa (responde, guía, deriva). Nivel 2: conversación contextual (personaliza con datos, recupera conocimiento interno relevante, sugiere alternativas). Nivel 3: conversación que ejecuta (orquesta tareas de punta a punta: reprograma turnos, genera reclamos, actualiza datos, emite documentación, gestiona devoluciones o escala con toda la información ordenada). Ese tercer nivel es el que convierte a la IA conversacional en transformación de negocio.
Las tendencias del mercado explican por qué este cambio se acelera ahora. Gartner anticipa que tecnologías como self-service y live chat superarán a teléfono y email en valor percibido por líderes de atención hacia 2027, y que para fines de 2025 el 73% de las organizaciones habrá implementado soluciones de asistencia en tiempo real para agentes. Este enfoque suele ser el primer paso “serio”: potenciar al agente humano con resúmenes, sugerencias, próximos pasos y contexto en el momento, mejorando calidad y reduciendo tiempos, antes de automatizar por completo.
El siguiente salto es más ambicioso: IA que no solo conversa, sino que ejecuta tareas con autonomía dentro de un marco de políticas. Gartner proyecta que hacia 2029 estas capacidades podrían resolver 80% de los casos comunes de atención sin intervención humana, con una reducción del 30% de costos operativos. Al mismo tiempo, advierte sobre expectativas sobredimensionadas: más del 40% de estos proyectos podrían cancelarse hacia fines de 2027 por costos o resultados insuficientes. La conclusión es simple: lo conversacional no es plug-and-play; requiere integración, control y medición.

En LATAM, el potencial es enorme porque la conversación ya es un hábito digital y la infraestructura acompaña. Argentina registra 90,1% de penetración de internet a inicios de 2025, según DataReportal, lo que refuerza la viabilidad de experiencias “conversación primero” a escala.
Chile muestra un escenario igualmente maduro: 94,1% de penetración de internet y una economía digital estimada en 22% del PIB, según Trade.gov citando a Accenture Research y Oxford Economics. En Brasil, TIC Domicílios 2025 (Cetic.br/CGI.br) señala que la IA generativa ya forma parte de la rutina del 32% de los usuarios de internet (aprox. 50 millones de personas), con 86% de hogares conectados.
Y en México, el uso masivo de mensajería — con WhatsApp en niveles de adopción extremadamente altos — consolida la conversación como interfaz natural para soporte, ventas y postventa. (Expansión) Por eso, en la región, los casos de uso más inmediatos suelen ser atención, cobranzas, turnos, seguimiento de pedidos, onboarding y retención.
En Europa, el avance también es fuerte, pero el marco está atravesado por confianza y adopción responsable. Eurostat informó que en 2025 el 32,7% de la población (16–74) en la UE usó herramientas de IA generativa, y entre jóvenes (16–24) el uso llegó al 63,8%.
Además, el programa “Digital Decade” fija objetivos hacia 2030, como que al menos 75% de las empresas utilicen cloud, big data o IA. En Europa, el diferencial no pasa solo por automatizar, sino por hacerlo con gobernanza: trazabilidad, auditoría, privacidad y seguridad, sin perder eficiencia.
¿Dónde se construye el diferencial competitivo? En lo que no se ve. La conversación es la nueva interfaz, pero la ventaja está en lo que sostiene la experiencia: datos confiables, integraciones robustas, controles, monitoreo continuo, calidad y métricas claras. Porque si lo conversacional no se mide, se vuelve relato. Y si no se gobierna, se vuelve un riesgo.
En Ecosistemas Global trabajamos esta transición con una tesis práctica: la transformación conversacional no reemplaza lo transaccional; lo potencia. La transacción sigue existiendo, pero cambia el “cómo”: ya no comienza en un formulario, comienza en una conversación.
Y en un mundo donde el usuario espera inmediatez, contexto y coherencia, las organizaciones que lideren serán las que conviertan cada interacción en una experiencia de resolución: segura, gobernada, medible y humana cuando deba serlo.

Rodrigo Cabot
Rodrigo Cabot es Ingeniero en Informática por la UNLAM, con posgrados en Administración de Organizaciones Financieras (UBA) y Gestión Estratégica de Inteligencia Artificial (UCEMA). Actualmente se desempeña como Gerente de I+D en Ecosistemas Global, donde lidera iniciativas de innovación tecnológica en múltiples países, incluyendo Argentina, Brasil, Chile, España, México y Estados Unidos. Con más de 25 años de experiencia en el sector IT, ha encabezado proyectos de transformación digital, automatización y mejora continua en sectores clave como banca, seguros, energía y salud.
Acerca de Ecosistemas Global

Ecosistemas Global es una empresa de tecnología con más de 30 años de experiencia, especializada en soluciones de software, automatización, inteligencia artificial, ciberseguridad, testing y staffing IT. Reconocida por su liderazgo en innovación y calidad tecnológica, la compañía cuenta con más de 500 empleados a nivel global y opera en mercados estratégicos como Argentina, Chile, Brasil, México, España y Estados Unidos.
Gracias a su red internacional de operaciones y su equipo multidisciplinario, Ecosistemas Global ofrece soporte y soluciones tecnológicas a nivel mundial.
Con un enfoque integral que combina experiencia, cercanía con los clientes y una visión estratégica global, Ecosistemas Global impulsa la transformación digital de empresas de diversas industrias, ofreciendo soluciones innovadoras y escalables que optimizan procesos y fomentan la competitividad.
Recientemente, Ecosistemas Global ha sido distinguida por la revista CIOReview Latam como uno de los principales proveedores de servicios IT en América Latina, gracias a su compromiso con la excelencia tecnológica y su enfoque centrado en el cliente.
Créditos.- Lic. Claudia Armesto / Victoria Marino - Empatía Comunidad
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