La provincia de Misiones se prepara para ser escenario de un importante encuentro internacional vinculado a la conservación de semillas y la agrobiodiversidad. 

Del 27 al 30 de Abril, la provincia de Misiones reunirá a técnicos, investigadores y agricultores de; Argentina, Brasil y Bolivia, en el marco del Proyecto trinacional Raíces (GP-SAEP), e incluirá la participación de representantes de Colombia. 

Las actividades se desarrollarán en el Municipio misionero de Puerto Iguazú y en el Paraje Santa Cruz del Monte, combinando instancias de formación e intercambio con trabajo en territorio. 

El objetivo es avanzar en estrategias de mejoramiento participativo de cultivos, integrando conocimientos científicos con saberes locales y poniendo en valor la diversidad genética presente en la región.

Un Proyecto con impacto regional

El taller se enmarca en el subproyecto “Mejoramiento participativo de los recursos genéticos y sistemas de semillas para la agricultura regenerativa – Raíces (GP-SAEP)”, ejecutado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), con financiamiento del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) a través de fondos suplementarios de la Unión Europea, e implementado en Argentina por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) junto a la Fundación ArgenINTA.

La iniciativa se desarrolla en simultáneo en Argentina, Brasil y Bolivia y apunta a fortalecer los sistemas productivos de más de 5.000 pequeños productores y productoras, además de “desarrollar variedades de semillas que puedan adaptarse mejor a contextos climáticos adversos, fortaleciendo así la capacidad de respuesta de los pequeños productores”, señala Doina Popușoi, oficial técnica del FIDA para el proyecto Raíces y GP-SAEP para América Latina.

Misiones, territorio estratégico para la diversidad genética

La elección de Misiones como sede responde a su importancia en términos de agrobiodiversidad. La provincia alberga una gran diversidad de especies cultivadas — nativas e introducidas — y una fuerte presencia de productores familiares y comunidades que conservan semillas y saberes tradicionales.

Sin embargo, esta diversidad enfrenta procesos de erosión genética asociados a la fragmentación de los ecosistemas, el cambio climático y prácticas productivas inadecuadas, lo que plantea la necesidad de fortalecer estrategias de conservación y mejoramiento adaptadas al territorio.

En este sentido, la Lic. Silvina Fariza, investigadora del INTA Cerro Azul y coordinadora del proyecto en la provincia de Misiones, señaló que “si bien la región cuenta con una vasta trayectoria en el manejo y conservación de semillas, el desafío actual es profundizar los procesos de mejoramiento genético para potenciar la resiliencia, el rendimiento y la adaptación climática de los cultivos”.

Una nueva forma de pensar el mejoramiento genético

Uno de los ejes centrales del taller será el Mejoramiento Genético Participativo (MGP), una metodología que propone integrar el conocimiento científico con los saberes de los agricultores.

A diferencia del enfoque convencional, que se desarrolla en condiciones controladas, el MGP se construye en los territorios de manera descentralizada, en ambientes reales y diversos, donde los cultivos interactúan con múltiples factores ambientales, culturales y productivos.

En este marco, el investigador brasileño Altair Toledo Machado, referente de la Empresa Brasileña de la Investigación Agropecuaria (EMBRAPA), sostiene que “el mejoramiento genético no nació en los laboratorios, sino en las chacras, construido durante miles de años por los agricultores”, destacando el rol central de las comunidades en estos procesos.

Este enfoque redefine los roles: los técnicos pasan a facilitar procesos, mientras que los productores asumen un papel protagónico en la selección, evaluación y validación de las variedades, generando materiales mejor adaptados a sus condiciones locales.

Capacitación, intercambio y trabajo en territorio

El programa del taller combina instancias teóricas con actividades prácticas en campo, promoviendo el intercambio de conocimientos entre los tres países socios del proyecto e incorporando la participación de representantes de Colombia como país invitado.

Durante las jornadas se desarrollarán espacios de formación en diagnóstico participativo de la agrobiodiversidad, mejoramiento genético participativo y diseño de corredores de agrobiodiversidad, además de mesas de intercambio entre organizaciones de base social.

Uno de los momentos centrales será la jornada de trabajo en territorio, donde los participantes realizarán prácticas de selección y cosecha de cultivos, así como la evaluación de materiales genéticos en campo. También se prevén visitas a comunidades rurales e indígenas, con instancias de capacitación e intercambio sobre conservación, manejo y multiplicación de semillas.

En relación a este proceso, Fariza destacó que “el objetivo es fortalecer capacidades técnicas, metodológicas y organizativas tanto de profesionales como de agricultores, promoviendo estrategias de mejoramiento participativo que favorezcan la autonomía productiva y el desarrollo de variedades adaptadas a cada territorio”.

Más que un taller: Construcción de una estrategia regional

Más allá de la instancia de capacitación, desde el proyecto destacan el valor del encuentro como espacio de construcción colectiva.  “Nuestra visión trasciende lo técnico: buscamos fortalecer la identidad de los pequeños agricultores y guardianes de semillas, y que este intercambio se transforme en una hoja de ruta común para la región”, expresó Fariza.

En ese sentido, Fariza remarcó que el objetivo es que “la articulación con el Estado provincial y las redes internacionales deje capacidades instaladas en el territorio, que se traduzcan en mejoras concretas en la producción y en la calidad de vida de las familias, garantizando su permanencia en la chacra”.

Por su parte, desde la Unidad de Gestión del Proyecto (UGP/IICA Brasil), el coordinador general Alex Pimentel destacó que “el fortalecimiento de los sistemas de semillas no es solo una acción técnica, sino un proceso estratégico de articulación entre territorios, donde la agrobiodiversidad se convierte en base para la resiliencia productiva y la soberanía alimentaria”.

En la misma línea, Doina Popușoi señaló que la iniciativa busca “articular el trabajo con las agencias nacionales de investigación agropecuaria de los tres países, aprovechando sus experiencias para fortalecer el intercambio de conocimientos a nivel Sur-Sur, con potencial de ampliación a escala regional, como en esta instancia del taller, en la que por primera vez participarán socios nacionales de Colombia”.


Créditos.- Lic. Martin Andres Ghisio