El Papa León XIV visitó esta tarde el Orfanato Ngul Zamba de Yaundé, en Camerún, donde las religiosas de la Congregación de las Hijas de María acogen desde hace 40 años a niños abandonados de entre 18 meses y 20 años.

El centro, sostenido exclusivamente mediante donaciones, afronta actualmente dificultades económicas y materiales, por lo que la visita del Santo Padre constituyó un signo de cercanía, apoyo y aliento.

A su llegada, León XIV fue recibido por la responsable del orfanato y superiora de la congregación, quien le acompañó a la sala principal del centro donde se encontraban los niños y el personal del centro. 

El Santo Padre saludó a todos ellos, dejando una estampa cargada de ternura y alegría mientras escuchaba los cantos de los niños.

A continuación, la hermana superiora dio la bienvenida al Santo Padre, expresando su alegría y “profundo honor” por su visita, en el año en que la congregación celebra su centenario. 


Los niños, un reflejo del Cristo sufriente y esperanzado

Precisó que el carisma de la congregación “se centra en seguir a Cristo al servicio de los pobres y los más pequeños”, acogiendo desde hace más de 40 años a niños abandonados y ofreciendo también educación a menores de familias vulnerables.

Además de alimentación y alojamiento, indicó que también les ofrecen una educación integral, atención sanitaria y un entorno afectivo, con el objetivo de favorecer su desarrollo físico, moral y espiritual.

La religiosa subrayó que la presencia del Papa “es un signo de esperanza y fortaleza para los niños”, a quienes consideran reflejo del Cristo sufriente y esperanzado. 

Más tarde, Panthaléon Patrice Etogo — antiguo alumno y actual docente —, compartió su testimonio y expresó su deseo de transmitir lo recibido de las hermanas mediante una educación basada en la escucha, el acompañamiento y la no discriminación.

Explicó que el orfanato acoge a niños de diferente origen, incluidos menores en situación de pobreza, con dificultades sociales o conductas problemáticas, así como niños con discapacidad. A pesar de las dificultades materiales, expresó su confianza en la fe para superar los retos. 

Por su parte, la cocinera del orfanato, Christine Awulbe expresó la alegría de acoger al Papa y destacó que su visita “es un estímulo para seguir trabajando con fe, amor y dedicación”. 

Finalmente, los niños del orfanato afirmaron que se consideran“hijos de Dios” y expresaron que no se sienten huérfanos, ya que consideran a la Iglesia como su familia.
Una verdadera familia

En su cercano y alentador discurso, el Papa León XIV se dirigió a los niños para precisar que “en este lugar, ante todo, es el Padre celestial quien los recibe con amor como hijos suyos. Él quiere manifestarles su ternura y estrecharlos en su corazón; también yo deseo hacerlo en su nombre”. 

Aseguró que “forman una verdadera familia” en la que el “hermano mayor de ustedes es Jesús”. “Esta fraternidad — añadió — reunida en torno a Él los vuelve fuertes, los ayuda a llevar juntos las cargas de la vida, y los hace  saborear la verdadera alegría”.

En un mundo marcado frecuentemente por la indiferencia y el egoísmo, el Papa aseguró que “esta casa nos recuerda que todos somos custodios de nuestros hermanos y hermanas, y que, en la gran familia de Dios, nadie es nunca un extranjero o un abandonado, sin importar cuán pequeño pueda ser”.

A continuación, se dirigió a los niños para recordarles que, a pesar de las dificultades que han atravesado, todos están llamados “a un futuro más grande que sus heridas”. 

“Son portadores de una promesa. Porque ahí donde puede haber miseria, sufrimiento o injusticia, Dios está presente, conoce sus rostros  y está muy cerca de ustedes”, señaló. 

También agradeció a todos aquellos que se encargan del cuidado de los niños: “Su entrega fiel es un hermoso testimonio de amor. Cuidando a estos niños, saborean la alegría  prometida por el Señor a quienes sirven a los pequeños”.


“Su dedicación — agregó — tiene el rostro de la misericordia divina. Por medio de ella y de su entrega, ustedes les brindan más que un sostén material: les proporcionan a estos niños una presencia, una escucha, una familia, un futuro. A través de ustedes se manifiesta la ternura de Dios, una ternura fiel, que no falla en las pruebas y nunca defrauda”. 

Les animó por ello a perseverar con valentía en esta “hermosa obra” y pidió que la Virgen María les cuide siempre, “los consuele en los momentos de tristeza y los ayude a crecer como verdaderos amigos de su Hijo Jesús”.

 


Por Almudena Martínez-Bordiú 


Almudena Martínez-Bordiú
Especializada en información religiosa en España desde 2015, ha sido corresponsal senior de ACI Prensa y EWTN Noticias en el Vaticano y actualmente es corresponsal de Europa con base en España. 

 

Foto.- Portada - Crédito: EWTN - El Papa León XIV durante su visita al Orfanato Ngul Zamba de Yaundé, en Camerún  

 

Fuente.- https://www.aciprensa.com/