5 diciembre, 2022

Masiva protesta de motociclistas tras el crimen del empresario Andrés Blaquier: “Nos están cazando con total impunidad”

Unos 10 mil usuarios de las dos ruedas se reunieron frente a la Facultad de Derecho en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para reclamar seguridad y justicia ante el crecimiento de los ataques de motochorros.

El recorrido del Buenos Aires Bus tiene 22 paradas. Este sábado, entre las 11 y las 13, los pasajeros, en su mayoría extranjeros, se encontraron con algo que nada tiene que ver con el turismo. Sí con la realidad argentina: una protesta de la que participaron unos 10 mil motociclistas, autoconvocados tras el crimen del empresario Andrés Blaquier (62), asesinado hace una semana cuando conducía su BMW R1200, a la altura de Pilar.

Mientras el recorrido unía las paradas 19 y 20, a la altura de la Facultad de Derecho, sobre la avenida Figueroa Alcorta, los extranjeros oyeron, sin que estuviese en su agenda turística, algunos de los pedidos de los organizadores.

“El que anda en una moto robada tiene que ir preso y pagar una condena por robo automotor”, “que los responsables busquen a los ladrones en redes sociales porque muestran nuestras motos como si nada” y que “la Policía sea capacitada para perseguirlos en moto y alcanzarlos”, exigieron. Además hicieron un minuto de silencio para homenajear a los motociclistas víctimas de la inseguridad. “Hay muchos Blaquier de motos chicas”, denunciaron.

Laura Moyano tiene 58 años y pertenece a la Asociación Civil por los Derechos del Motociclismo. Dice que los robos de moto “existieron siempre”. Lo que cambió ahora, asegura, es que los ladrones están apuntando a las de alta gama. Ese tipo de asaltos comenzaron a ser noticia frecuente, y lamentable, desde hace al menos dos años en el ambiente de los motociclistas.

Sus cálculos se basan en un registro propio, y dicen que en el último año aumentaron un 30%.

“Hoy robar una moto es como robar una bicicleta: si la Policía te para y te la secuestra, te hace una causa de encubrimiento y te vas a tu casa”, explica, y agrega: “Nunca van presos. Queremos un cambio de ley. Que vayan presos y demuestren si son compradores de buena fe o no. Que se les pregunte quiénes se las venden, que vayan detrás de esos vendedores. Hay que trabajar para desalentar el robo de motos”.

Los motociclistas consultados por Clarín hablan de bandas que se dedican a comercializar en el extranjero las motos de alta gama robadas en el conurbano. La información surge de un informe propio en el que vienen trabajando, y que difundirán en los próximos días. “Son empresarios que les ofrecen 500 dólares a los ladrones. Les compran las motos y las sacan a Paraguay. En esta modalidad de delito existe mucha logística”, aseguran.

“Soy un motociclista tardío”, dice en su presentación Fernando Rivera. Arrancó en las dos ruedas en 2001, con más de 30 años, y en 2004 armó el “Kawaclub”. Es uno de los referentes del encuentro frente a la Facultad.

“Los ladrones de motos están cebados”, opina. Fue víctima de ellos: le robaron una Honda Twister 250, a mano armada. Fue sobre la autopista del Oeste, a la altura de Castelar. “La única manera de combatirlos es seguirlos con motos. Bueno, hay que capacitar a la Policía, porque los ladrones son buenos pilotos. Y otra cosa: que exista coordinación entre los centros de monitoreo y las policías. Salen bárbaros los chorros en las cámaras. El tema es que hay que prevenirlos; no alcanza con filmarlos”, protesta.

Aunque en el ambiente de los motociclistas de alta cilindrada y en especial de modelos clásicos se encuentra gente más bien grande, entre los miles de asistentes al encuentro frente a la Facultad de Derecho se vio de todo: muchos jóvenes también y todo tipo de motos, de enduro, de pista, de calle. Había mecánicos, motociclistas amateurs y repartidores de aplicaciones.

“Ahora en el corredor del Oeste hay tremendo operativo de Gendarmería. En Panamericana también. Pero es por todo esto. En un par de días todo vuelve a lo de antes”, dice, indignado, Salvador, del grupo Goldwing Club Argentino. Y agrega, enojado: “Hay gente que vendió sus motos por la inseguridad. O que la tiene guardada en su casa, como si fuese un mueble. Dejaron de usarlas. Somos carne de cañón”.

Por lo general los robos ocurren en el conurbano, sobre distintas autopistas. El crimen de Blaquier había comenzado como un intento de robo. Fue el sábado 29 de octubre, cerca de las 19 horas. La víctima volvía de un tradicional torneo de polo, el Abierto de Hurlingham, junto a su esposa y madre de sus tres hijos, Magdalena De Elordy (58), a bordo de su BMW R1200, en sentido a Pilar. En otra moto viajaba una pareja amiga.

A la altura del kilómetros 50 de la Panamericana, los dos motociclistas, y sus parejas, notaron que los estaban siguiendo. Eran dos jóvenes, en una moto marca Benelli. Según fuentes de la investigación, “primero quisieron asaltar a la pareja que iba junto a Blaquier, pero aceleraron y lograron escapar”.

Segundos después, y siempre según la reconstrucción de las cámaras de seguridad, la Benelli alcanzó a la BMW de Blaquier. Su piloto se le puso a la par y su acompañante disparó contra el empresario, que era el conductor. Usó una pistola 9 milímetros.

​Herido como estaba, el empresario detuvo la marcha y cayó al piso, justo frente a Magdalena, su esposa, arquitecta de interiores. Blaquier fue trasladado al hospital de Pilar. A las 22.15 confirmaron la peor noticia.

Por el crimen hay dos detenidos: Brisa Villarreal (18) y Luciano González (18). Para los investigadores, Brisa es la conductora de la Benelli. No cuenta con antecedentes penales y es la pareja de “Lucianito”, que tiene varias causas de robo agravado y se había fugado de un instituto de menores de La Plata en mayo pasado. El único que declaró fue “Lucianito”. “Yo no lo maté” le dijo al fiscal Gonzalo Agüero, de la UFI N° 4 de Pilar, a cargo de la investigación.

Según su versión, Brisa no sabe conducir motos, y él, en el momento del crimen, estaba arriba de un auto de la app Didí con destino a su casa de Manuel Alberti (Pilar). A las 8 de la mañana de ese día había llegado a la casa de su cuñada, en Del Viso. Como la mujer viajó a Pergamino a visitar a su pareja, que se encuentra detenida, “Lucianito” se pasó el día cuidando a sus cinco sobrinos, de entre 7 y 17 años.

Antes de las 17, pidió un remís en el que viajó hasta su casa. Pero a las 19.26 se bajó del auto de Didí y, otra vez en la casa de su cuñada, esperó a que llegara su “nueva novia”, apodada “Pompi”, ya que con Brisa se había “peleado el jueves anterior”. Antes fue caminando a comprar ravioles y algo más para la cena en un super chino y una carnicería en la calle Los Pensamientos al 1200.

Luego cenaron en la casa de su cuñada, que preparó la comida, hasta que llegó “Pompi”, con quien se encontró en un puente y pasaron la noche en el hotel alojamiento Ruta 26, en Pacheco al 2700. “Me quedaba cerca para ir al telo”, justificó ante el fiscal Agüero sobre por qué había vuelto a lo de la pareja de su hermano detenido.

Maximiliano Guerrero (50) es otro que fue a exigir seguridad. Al igual que Laura Moyano, otra consultada por Clarín, pertenece a la Asociación Civil por el Motociclismo. Ha participado de reuniones con el Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, en las que propusieron proyectos y medidas para combatir la inseguridad.

Dice que las concesionarias de autopistas nacionales y provinciales deberían brindar mayor seguridad. “Si no, que no nos cobren el peaje. Que pongan policía adicional”, sugiere. Y concluye: “Pero que no estén parados. Que las motos de las fuerzas se vean arriba de la traza, que haya más operativos”.

GL

Por Nahuel Gallotta

Foto.- Guillermo Rodríguez Adami – Dos carriles y cientos de metros fueron ocupados sobre la Avenida Figueroa Alcorta, en el Barrio Norte porteño

Fuente.- https://www.clarin.com/

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